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ARTICULO 67 Ensayos
previos del hormigón
Se realizarán en laboratorio antes de comenzar las obras, de acuerdo con lo prescrito en el Artículo 14º. Su objeto es establecer la dosificación que habrá de emplearse, teniendo en cuenta los materiales disponibles y aditivos que se vayan a emplear, y las condiciones de ejecución previstas. En el mencionado Artículo 14º se señala, además, en qué caso puede prescindiese de la realización de estos ensayos.
Para llevarlos a cabo, se fabricarán al menos cuatro series de amasadas distintas, de tres probetas cada una por cada dosificación que se desee establecer y se operará de acuerdo con los métodos de ensayo UNE 83.301/84, 83.303/84 y 83.304/84.
De los valores así obtenidos se deducirá el valor de la resistencia media en el laboratorio, fcm, el cual deberá superar el valor exigido a la resistencia de proyecto con margen suficiente para que sea razonable esperar que, con la dispersión que introduce la ejecución en obra, la resistencia característica real de la obra sobrepase también a la de proyecto.
Comentarios
Si bien en este artículo se contemplan los
ensayos previos desde el punto de vista resistente, en realidad bajo este
epígrafe tienen cabida todos los ensayos que deben realizarse antes de comenzar
el hormigonado para garantizar la aptitud de los materiales para amasar con
ellos el hormigón previsto. Garantizada la aptitud de los componentes del
hormigón, el establecimiento de la dosificación que debe emplearse comprenderá,
en la mayoría de los casos, el estudio de la granulometria de los áridos,
relación agua/cemento, consistencia y resistencia y, eventualmente, cantidad de
aditivos.
Desde el punto de vista del control de la
resistencia, la medida de la consistencia tiene gran importancia; pues las
alteraciones en la relación agua/cemento que puedan producirse en la obra, de
gran repercusión en la resistencia, serán detectadas inmediatamente en tal
ensayo, por otro lado de fácil realización en la obra.
Desde el punto de vista de la resistencia,
objeto del artículo que se comenta, los ensayos previos, tal como se definen en
el articulado, suministran datos para estimar la resistencia media del hormigón
de la obra, la cual debe coincidir con el fabricado en el laboratorio; pero
como es lógico, no pueden aportar más información sobre la función de
distribución del hormigón de la obra. Esta falta de información debe
subsanarse, en esta fase, mediante la introducción de hipótesis, sancionadas
por la experiencia, que permitan tomar la decisión de aceptar la dosificación
en cuestión o modificarla. Así, se puede aceptar la normalidad de su
distribución y, en función de las condiciones previstas para la ejecución,
establecer valores del coeficiente de variación.
Establecida de esta manera la función de
distribución, el cuantil del 5 por 100 queda fijado por:
fcm(1 - 1,64d )
debiendo ser:
fck £
fcm(1 - 1,64d )
La expresión anterior justifica plenamente el
contenido del articulado, en el que se pide que la resistencia media de
laboratorio supere el valor exigido en el proyecto fck, con margen suficiente.
Una razonable estimación en el valor del
coeficiente de dispersión permitirá cuantificar adecuadamente la diferencia
entre ambos parámetros.
A título puramente informativo se incluyen las
siguientes fórmulas que relacionan una y otra resistencia; fórmulas que, a
falta de otros datos, pueden utilizarse en los estudios previos como una
primera aproximación.
|
Condiciones previstas para la ejecución de la obra |
Valor aproximado de la resistencia media fcm necesaria en laboratorio |
|
Medias Buenas Muy buenas |
fcm = 1,50 fck + 20 kp/cm2 fcm = 1,35 fck + 15 kp/cm2 fcm = 1,20 fck + 10 kp/cm2 |
Las condiciones previstas para la ejecución de
la obra deben entenderse con arreglo a las indicaciones que siguen:
Condiciones medias: Cemento sin conservación
perfectamente adecuada ni comprobaciones frecuentes de su estado. Aridos
medidos en volumen por procedimientos aparentemente eficaces, pero de precisión
no comprobada. Ausencia de correcciones en los volúmenes de arena utilizados
cuando varía la humedad de ésta y, por tanto, su entumecimiento. Cantidad de
agua bien medida al verterla en la hormigonera, pero sin corregir de acuerdo
con la que, en cada caso, contenga la arena.
Condiciones buenas: Cemento bien conservado,
con frecuentes comprobaciones de su calidad. Aridos cuidadosamente medidos en
volumen, procurando corregir los volúmenes de arena utilizados de acuerdo con
el entumecimiento de ésta. Reajuste de la cantidad de agua vertida en la
hormigonera, siempre que varíe notoriamente la humedad de los áridos.
Vigilancia a pie de obra con utillaje mínimo necesario para realizar las
comprobaciones oportunas.
Condiciones muy buenas: Control estricto de la
calidad del cemento y de la relación agua/cemento Aridos medidos en peso,
determinando periódicamente su granulometría y humedad. Laboratorio a pie de
obra con el personal e instalaciones necesarias en cada caso. Constante
atención a todos los detalles (posible descorrección de básculas, cambio de
partida de cemento, etc.).
La información suministrada por los ensayos
previos de laboratorio es muy importante para la buena marcha posterior de los
trabajos, por lo que conviene que los resultados los conozca el Director de
Obra. En particular, la confección de mayor número de probetas con rotura a
tres, siete y noventa días permitirá tener un conocimiento de la curva de
endurecimiento del hormigón, que puede resultar muy útil, tanto para tener
información de partes concretas de la obra antes de veintiocho días, como para
prever el comportamiento del hormigón a mayores edades.