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Artículo 24º Prevención
y protección contra acciones físicas y químicas
24.1. Generalidades
24.2. Durabilidad del hormigón
24.3. Corrosión de las armaduras
24.4. Limitaciones a los contenidos de agua y de
cemento
24.1. Generalidades
Cuando el hormigón haya de estar sometido a acciones físicas o químicas que, por su naturaleza, puedan perjudicar a algunas cualidades de dicho material, se adoptarán, tanto en el proyecto como en la ejecución de la obra, las medidas oportunas para evitar los posibles perjuicios o reducirlos al mínimo. Para ello, deberán observarse las prescripciones de carácter general que a continuación se indican, así como las particulares de los apartados 24.2 y 24.3 de este Artículo.
En el hormigón se tendrá en cuenta no sólo la durabilidad del hormigón frente a las acciones físicas y al ataque químico, sino también la corrosión que puede afectar a las armaduras metálicas, debiéndose, por tanto, prestar especial atención a los recubrimientos de las armaduras principales y estribos.
En estos casos, los hormigones deberán ser muy homogéneos, compactos e impermeables.
Comentarios
Debe advertirse que, independientemente de los
casos de hormigonado en tiempo frío indicados en el Artículo 18º, existe
también el peligro de heladas en épocas posteriores. Frente a ellas el hormigón
ya endurecido se comporta como un material pétreo cualquiera, siendo su menor o
mayor capacidad de absorción de agua la causa determinante de su mejor o peor
comportamiento.
Las aguas puras, como las de lluvia, nieve y
algunos manantiales de montaña, disuelven la cal libre del hormigón, debido
especialmente a su alto contenido en anhídrido carbónico.
Por último, este Artículo es de aplicación en
aquellos casos en que el hormigón se encuentra en contacto con un medio
químicamente agresivo (atmósfera, agua y líquido en general, suelo o cualquier
sustancia).
24.2. Durabilidad del hormigón
Durabilidad de un elemento de hormigón es su capacidad de comportarse satisfactoriamente frente a las acciones físicas, químicas agresivas y proteger adecuadamente las armaduras y demás elementos metálicos embebidos en el hormigón durante la vida de servicio de la estructura. La durabilidad debe conseguirse a través de un adecuado proyecto, construcción y mantenimiento del elemento.
Por lo que respecta a la durabilidad del hormigón, deberá elegirse cuidadosamente en el proyecto el tipo y clase del cemento que haya de ser empleado, según las características particulares de la obra o parte de la misma de que se trate y la naturaleza de las acciones o ataques que sean de prever en cada caso. Si se emplean distintos tipos de cementos en una misma obra, se tendrá presente lo indicado en los últimos párrafos de los Artículos 15º y 17º.
En cuanto a los áridos, deberá comprobarse que cumplen las limitaciones indicadas en el Artículo 7.º y, de modo especial, las relativas a reactividad con los álcalis del cemento.
Con independencia de las precauciones señaladas, que tienen un carácter marcadamente preventivo, deberán adaptarse medidas especiales de protección del hormigón ya endurecido, mediante revestimientos o tratamientos superficiales adecuados, en función de la naturaleza e intensidad de las acciones nocivas actuantes.
Comentarios
En la protección frente a los agentes físicos
y químicos agresivos, las medidas preventivas suelen ser las más eficaces y
menos costosas. Por ello, la durabilidad es una cualidad que debe tenerse en
cuenta durante la realización del proyecto, estudiando la naturaleza e
intensidad potencial previsible del medio agresivo y eligiendo los materiales,
dosificaciones y procedimientos de puesta en obra más adecuados en cada caso.
Entre las muchas variables que influyen en los
fenómenos de carácter agresivo, la compacidad del hormigón es una de las más
importantes y todo lo que se haga por aumentarla redunda en una mayor
durabilidad del elemento correspondiente.
Por otra parte, la elección del tipo y clase
del cemento o cementos que vayan a emplearse, es otro extremo con repercusión
directa en la durabilidad del hormigón.
Por último, se reseñan a continuación las
sustancias que, de un modo genérico, poseen carácter agresivo para el hormigón:
a) gases
que posean olor amoniacal o que, por su carácter ácido, enrojezcan el papel
azul de tornasol humedecido con agua destilada;
b) líquidos
que desprendan burbujas gaseosas, posean olor nauseabundo, dejen residuos
cristalinos o terrosos al evaporarlos o que por su carácter ácido enrojezcan el
papel azul de tornasol; aguas muy puras o de alta montaña y aceites vegetales;
c) tierras
o suelos con humus y sales cristalizadas; sólidos secos o húmedos cuyas
dispersiones acuosas enrojezcan el papel azul de tornasol.
24.3. Corrosión de las armaduras
Es necesario considerar desde el proyecto el grado de agresividad que presenta para las armaduras el medio ambiente donde vaya a estar situada la obra. Este grado de agresividad está en relación directa con la presencia de uno o varios factores, que será necesario evitar o al menos contrarrestar.
En la fase de proyecto de la estructura se deben tener en cuenta todas las consideraciones que se hacen en 13.3 respecto de distancias a los paramentos y en el Artículo 44º en relación al riesgo de corrosión por fisuración en fase de servicio.
Con respecto a los materiales empleados, se prohibe poner en contacto las armaduras con otros metales de muy diferente potencial galvánico; y se recuerda la prohibición de emplear materiales que contengan iones despasivantes tales como cloruros, sulfuros y sulfatos en proporciones superiores a las indicadas en los Artículos 6º, 7º y 8º.
Comentarios
El hormigón, en general, y el de cemento portland
en particular, es un medio alcalino, protector de las armaduras contra la
corrosión. Pero si por una circunstancia cualquiera (penetración de agua,
disoluciones ácidas o gases húmedos ácidos) la alcalinidad disminuye, la
protección puede peligrar e incluso anularse. Además la presencia de aniones,
tales como los cloruros, pueden desencadenar también una fuerte corrosión de
las armaduras.
Los productos de la corrosión (herrumbre), por
las condiciones de su formación y por su naturaleza, en ningún caso pueden
servir de protección a las armaduras, por lo que el fenómeno corrosivo, una vez
iniciado, progresa de manera continua si persiste la causa que lo originó. Por
otra parte, los productos de la corrosión se forman con carácter expansivo,
desarrollando grandes presiones que provocan la fisuración y el agrietamiento
del hormigón junto a las armaduras y abren nuevos cauces a los agentes
agresivos. De aquí la gran importancia que tienen la compacidad y los
recubrimientos en la protección de las armaduras del hormigón.
También pueden provocar corrosión la
existencia de corrientes vagabundas en las armaduras.
A efectos de protección de las armaduras
contra posibles peligros de corrosión de uno u otro tipo, deben tenerse en
cuenta los hechos siguientes:
24.4. Limitaciones a los contenidos de agua y de cemento
Los valores de la relación agua/cemento (a/c) y los contenidos en cemento de los hormigones, deberán cumplir las limitaciones indicadas en el cuadro adjunto, en función del ambiente al que vayan a estar sometidos. Las definiciones de los diferentes ambientes figuran en 13.3, indicándose con el subíndice h la existencia de heladas, y con el f, la utilización de fundentes,
CUADRO 24.4.
|
Ambiente |
Relación máxima a/c |
Contenido mínimo en cemento kg/m3 |
|
|
Hormigón en masa |
Hormigón armado |
||
|
I II II h II f (*) III III h III f (*) Químicamente agresivo (**)
|
0,65 0,60 0,55 0,50 0,55 0,50 0,50 0,50 |
150 175 175 200 200 200 200 200
|
250 275 300 300 300 300 325 325
|
(*) En estos casos, deberán utilizarse aireantes,
que produzcan un contenido de aire ocluído mayor o igual que el 4,5%.
(**) En el caso particular de existencia de sulfatos, el contenido
mínimo en cemento de los hormigones en masa se elevará a 250 kg/m3. Además, tanto para hormigones en masa
como para los armados, el cemento deberá ser resistente a los sulfatos si el
contenido en sulfatos del agua es mayor o igual que 400 mg/kg, o si en suelos
es mayor o igual que
3.000 mg/kg.
Comentarios
Una condición para garantizar la durabilidad
del hormigón, así como su colaboración a la protección de las armaduras frente
a la corrosión consiste en obtener un hormigón con una permeabilidad reducida.
Para obtenerla son decisivos la elección de una relación agua/cemento
suficientemente baja, la compactación idónea del hormigón, un contenido
adecuado de cemento y la hidratación suficiente de éste, conseguida por un
cuidadoso curado.
Las limitaciones al contenido de cemento y
agua del hormigón (esta última, a través de la limitación de la relación
agua/cemento) dadas en el articulado junto con los recubrimientos establecidos
en 13.3., son en general suficientes para conseguir la citada garantía.
Existen procedimientos directos como el ensayo
para la determinación de la profundidad de penetración de agua, según lo indicado
en UNE 83.309/90, cuya realización se recomienda en casos especiales,
determinados por las características de la obra o por la especial agresividad
del ambiente. En este sentido se considera suficientemente impermeable el
hormigón si cumple:
Profundidad máxima de penetración £ 50 mm
Profundidad media de penetración £ 30 mm
Se recuerda (Artículo 14º) que el contenido
máximo de cemento del hormigón está limitado a 400 kg/m
, salvo casos excepcionales.